
Manel Fontdevila

Divertido, aunque un poco reiterativo. Aunque también interesante y apasionante. Estas son las impresiones que me llevé del salón de este año. Supongo que este año lo he disfrutado mucho más, ya que no he intentado la aventura profesional y tan sólo me lancé allí dentro con el ímpetu de un aficionado más.Las exposiciones han sido bastante satisfactorias en general, aunque siempre se me hacen cortas. Es de agradecer sin embargo que empiecen a mostrar la interrelación que hay con el cine, como ya hicieron el año pasado con "300" y este año con "El laberinto del fauno". Por otro lado, también debo decir a favor que este año los "expuestos" merecían mucha atención y podías quedarte horas extasiado contemplando las maravillosas ilustraciones de Miquelanxo Prado para "De profundis" o los originales de David Rubín, impresionantes y curiosos a la vez, pues pensaba que trabajaba a formato más grande y ver lo bien que se domina en el Din-A4 no dejar de ser cuanto menos curioso.
La expo de Giardino, exquisita como su trazo y planificación y la de Max sorprendente y absorvente, pues si Rubín trabaja en formato pequeño, lo de este hombre ya es singular, y ver tus páginas de "Bardín" favoritas ¡en cuartillas de cuadros! es para quitarse el sombrero.
El ambiente del salón una vez más cuadró las expectativas de la gente de Ficomic, supongo, y respondió a la llamada como cada año. Me dejó sorprendido la forma tan curiosa que tenían algunos crios de comunicarse entre ellos: con cartulinas colgadas al cuerpo con mensajes tan llamativos como "abrazame", "quiero sexo" y algunos más que ya no recuerdo.
Los disfraces sobraron, como siempre, para mi gusto, pero si la gente se lo pasa bien, quien soy yo para llevar la contraria.
En materia de autores entraré en el próximo post, ya con más detalle y con fotografías varias de toda la creme que pasó y dejó su rúbrica estampada en albumes y demás artilugios.
Sin embargo, como anécdota personal comentaré algo que me prometí que nunca haría y al final mi alma de fan no pudo evitar. Camino de la entrada al salón con un amigo (saludos, LLuis) me topé con Albert Monteys, que parecía llevaba mucha prisa, pues a las 18 empezaba su sesión de firmas. Yo llevaba mis ejemplares de "La parejita", de "Tato" y de "Para ti, que eres joven", para que me los firmaran, pero al verle allí, tan cerca, el demonio se me pegó a la lengua y no pude evitar abordarle en plan patoso y tartamudeando, jajajaja. El pobre me miró descompuesto, allí, con mi libro de Tato y mi boli, y muy amablemente me dijo que tenía prisa y que no podía firmarme nada excepto dentro, pero sacó un pequeño librito hecho para la ocasión y para repartir entre amigos (y pesados, digo yo, a juzgar por el contenido) y ¡que alegría! me obsequió con uno, algo de lo que siempre le estaré muy agradecido; a ver si algún día le puedo devolver el favor, gracias Albert.
Ya dentro una difícil situación me volvió bicéfalo:¿ en qué cola me ponía? ¿en la de Manel Fontdevila o en la de Monteys? ¿cómo se lo montan para firmar el "Para ti..."? Bueno, el tiempo jugó en mi contra y finalmente me decidí, sabiamente por Fontdevila (ya tenía algo de Monteys, ¿no?) que me dedicó ese encantador dibuj0 a mi y Sandra.
¿Qué más podía esperar del primer día?
Saludos y Feliz Día de Sant Jordi.



1 comentario:
eduuuuuuuuuuuu!!!!!!!!
aiix aiix pobret
xD
animo....es tener paciencia!
=)
y paso para dejar constancia.
un beso para los 3!
ciaoooo!!!
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